El cáncer de pulmón es la forma de cáncer con mortalidad en el mundo. Se presenta tanto en hombres como en mujeres. El cigarrillo es la causa más frecuente de cáncer de pulmón; se espera que uno de cada 10 fumadores desarrolle la enfermedad. Sin embargo, hay casos de cáncer de pulmón personas que nunca han fumado.
¿Qué síntomas se presentan?
Los síntomas más frecuentes son: tos crónica, en ocasiones con expectoración sanguinolenta, pérdida de peso no explicada, fatiga y pérdida del apetito. Desafortunadamente, en la mayoría de casos, los síntomas aparecen cuando la enfermedad se encuentra en estados avanzados y las opciones terapéuticas son mínimas.
¿Cómo se diagnostica?
Una vez el médico tenga la sospecha clínica de un cáncer de pulmón, se debe realizar radiografía del tórax; si el resultado sugiere un cáncer se deberá practicar una tomografía del tórax y una fibrobroncoscopia para la toma de muestras para estudio por patología (biopsia); en caso de que no sea posible obtener muestras o que no se confirme el diagnóstico, deben considerarse otros métodos diagnósticos como la toracoscopia, la mediastinoscopia, la punción transtorácica y la biopsia pulmonar a cielo abierto.
¿Cuál es el tratamiento?
El tratamiento del cáncer pulmonar depende del estado en que se encuentre al momento del diagnóstico. Si es temprano, es decir, de tamaño pequeño y sin compromiso de otros órganos (metástasis), se puede llevar a cirugía para retirar el tumor y, según sea el caso, el oncólogo en conjunto con el neumólogo considerará la necesidad de quimioterapia y/o radioterapia complementaria.
Si el cáncer es avanzado, la cirugía no está indicada ya que no permite retirar completamente el tumor, en estos casos se puede optar por un manejo paliativo (no curativo), destinado a aliviar los síntomas, con quimioterapia y/o radioterapia, medicamentos para el control del dolor, la tos y el ahogo (disnea) y oxígeno.
El paciente y la familia juegan un papel importante en la toma de decisiones.
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